Por esta razón la música nueva ya no te gusta

22 febrero 2018

Todos los días Spotify y Apple Music nos lanzan una serie de novedades musicales y lo único que hacemos es darle una breve oportunidad, muchas veces por pocos segundos y después volvemos a lo que realmente nos mueve, lo que habla por nosotros. La melancolía del pasado y revivir emociones que ya nos fueron provocadas por ciertas canciones es lo que hace las listas de reproducción de cada uno. El New York Times nos explica por qué.

Como todo en la vida, siempre volvemos a lo que nos marcó en la adolescencia, que es justo el momento en que encontramos nuestro lugar en el mundo.  Los del NYT recurrieron al autor Seth Stephens Davidowitz para preguntarle por qué la gente va tanto a conciertos de bandas de los 70 y 80, si la mayoría son jóvenes. Spotify compartió datos que indican qué tipo de usuarios y de qué edades escuchan éxitos de los años 60 hasta el 2000.

Los resultados fueron sorprendentes. La gráfica indica que las mujeres desarrollan su gusto musical entre los 11 y los 14 años, mientras que los hombres lo hacen entre los 13 y 16 años. También la gente en sus 20 modifica la mitad de su gusto musical y algunos derivan de lo que el adolescente les marcó. Por eso, la canción Creep es de las favoritas de los hombres entre 35 y 28 años, quienes tenían como 13 años cuando el éxito salió.

Eso explica por qué los grupos más comerciales, no las leyendas de todos los tiempos, los de la época actual como hoy es Ed Sheeran, no tendrán nunca una gran influencia en la gente de 25 años en adelante. Pero sí los que hoy tienen 15 años, dentro de otros 15 años seguirán poniendo canciones de Ed Sheeran en sus listas de reproducción.

Durante la adolescencia nos desarrollamos física, emocional y sexualmente. Todo en la vida son nuevas experiencias, es nuestra primera vez de muchas cosas, el primer beso, la primera ruptura de corazón, el primer enamoramiento, el primer encuentro sexual y todo eso siempre va acompañado de música, en la adolescencia se forma la base del soundtrack de nuestra vida. No es tu culpa que aún escuches Blink 182 o Britney Spears, culpa a tu cerebro que no se olvida de lo que tanto lo marcó.