No soy la princesa, soy el dragón 

Por: La Neta Pechugona

15 abril 2019

¿Les ha pasado que se sienten fuera de lugar porque son mujeres fuertes? 

Cuántas veces he escuchado «es que tienes que hacer como que estás en apuros, hazlos sentir necesarios», «a ellos les encanta ser el príncipe encantador, las fascina saber que pueden ir a rescatarte», «aman los retos, lo difícil, hazte la inalcanzable y estarán ahí en todo momento, porque les gusta la cacería».

¿Es neta? 

Sinceramente no soy un venado. 

Soy un león, fui criada por mujeres fuertes, independientes y capaces y nunca escuché de sus bocas un «hazte la tonta». 

Al contrario, sólo escuchaba «estudia, sé la mejor, trabaja por lo que quieres, nunca dependas de que un hombre te compre calzones» y créanme, lo hice un mantra. 

Tal vez esta frase les dará risa, pero deténganse un momento a pensar. 

Es verdad, se siente bien saber que todo lo que tienes es por tu trabajo y lo que viene extra viene desde el corazón, seamos hombres o mujeres. 

A nadie le gusta sentir que están con alguien por algo aparte de lo que das como persona. 

No quiero sonar cursi, ¿me explico?, quiero ser capaz de dar lo mismo que recibo, en todos los ámbitos de mi vida. 

Para los hombres, encontrar alguien así debería ser un respiro, pero créanme, debido a nuestra educación machista, los chicos huyen de las leonas cazadoras. 

Eso sí, les encantan, las disfrutan, las saborean pasionalmente, pero cuando la leona se pone cariñosa  y quiere hacer equipo, huyen y buscan un tierno borrego para domesticarlo. 

Qué triste que ser fuerte y directa, lejos de acercarte a encontrar pareja, te haga sentir que no eres lo suficientemente bueno y tengas que poner una cara de perrito abandonado para que alguien te pueda querer. 

Veo a mi alrededor cómo todas esas chicas que navegan con bandera de princesas en apuros se les hace más fácil encontrar “el amor”, mientras esas chicas que son ellas, en toda la extensión de la palabra, luchan para encontrar algo real. 

Las chicas fuertes también somos vulnerables y sabemos lo que queremos, y a veces esa bocaza expresiva hace que muchos se alejen como si fuéramos un gas tóxico. 

¿Cuántas mujeres exitosas han perdido a su pareja por ganar más que ellos? 
¿Cuántos hombres se sienten amenazados por una chica que brilla y les da tanta inseguridad que están mejor con una chica promedio? 

Ya saben, esas que no les causan problemas. 

No quiero sentirme más que nadie, pero quiero encontrar a alguien que admire quien soy y que vea en mi alguien a quien admirar, no alguien a quien proveer. 

Ojalá las mamás de las futuras generaciones enseñemos a nuestros hijos que estar con personas fuertes nos hace mejores. 

Ojalá enseñemos el valor de la seguridad dentro de una relación y no del poder. 

Ese sube y baja, el estira y afloja del que las relaciones forman parte. 

Quiero dejar de sentir que algo está mal por saber darme todo lo que merezco, yo solita, sin necesidad de buscar a quien me lo de. 

Fui educada para hacer un equipo, no para ser el trapeador de nadie. 

Qué valiente es aquel hombre que ve a una mujer brillante como su igual, como un compañero de batallas, que la ve como su princesa pero también como su dragón. 

Ese dragón que vuela a la misma altura, escupe el mismo fuego y, lo mejor, que puede ser cariñosa, delicada, increíble y capaz de dar. 

Yo soy Fabiola y no soy una princesa, soy un dragón. 

Y busco un dragón que me haga sentir que este fuego no quema ni es demasiado peligroso para que yo tenga que estar controlando mi flama. 

Quiero saber que ese fuego es el que alimenta una fogata de poder igualitario y de amor a un mismo nivel. 

Así que si tú eres un dragón, no esperes que venga un príncipe a rescatarte, busca a una criatura igual de poderosa que tú y no te conformes. 

#lanetapechugona

 

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