Reseña – X-Men: Dark Phoenix

El cierre más triste que una franquicia puede tener.

Por: Víctor García

11 junio 2019

X-Men: Dark Phoenix

Aunque llena de tropezones, la franquicia de X-Men es la responsable de que el cine de superhéroes tuviera su gran oportunidad la década pasada. Este enorme ciclo, llega a su fin con X-Men: Dark Phoenix.

Historia rota |

La película sufre por todos los flancos. En algunos más que en otros pero al final, las carencias están presentes todo el tiempo.

En retrospectiva, la primera hora es una batalla contra el sueño pues en momentos se torna aburrida, lenta y tediosa. Sí, tiene sus destellos pero está muy lejos de glorias como Logan y Days of the Future Past.

Vivir en un loop |

Durante años, X-Men ha tenido problemas con la narrativa y sucesión de hechos. A la par, parece que siempre plantea los mismos problemas.

Mientras cada cinta nos lleva por décadas distintas, la premisa de cada historia es la misma. Esto se nota más con Magneto; siempre está aislado, algo lo hace regresar y ser malo pero a los 10 minutos se arrepiente y ayuda a su eterno amigo, Xavier.

Por otro lado, X-Men: Dark Phoenix en algunas ocasiones parece que rinde homenaje a la trilogía original pues tiene escenas que te recuerdan a eventos de dichas cintas. Sobretodo los de la primera X-Men y los de The Last Stand (por obvias razones).

Es más, en algunos de esos momentos simplemente añoraba ver The Last Stand pues en algunos momentos, se me hizo mejor la propuesta de 2006.

Jennifer Lawrence no brilla |

Desde hace mucho se sabe que la ganadora del Óscar ya no estaba contenta en la franquicia. Al final, esta actitud se refleja en pantalla.

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Sí, desde los avances sabemos que saldrá muy poco, pero alcanza a manchar el producto final. Mucho de esto por lo siguiente…

X-Men: Dark Phoenix no se hizo con 3 pesos |

Muchas veces se dijo que la película tenía poco presupuesto pues Mystique se ve horrible y parece que les faltó pintura azul.

Bueno, esto fue porque Jennifer Lawrence ya no quería pasar tantas horas en maquillaje. Así pues, contrasta mucho con el buen maquillaje de otros personajes y los efectos de varias escenas.

Ojo, esto no quiere decir que Dark Phoenix es maravillosa en efectos especiales. Como dije antes, la película sufre en todos los apartados.

Villanos flojos |

Aunque la actuación de Sophie Turner no transmite el poderío de Dark Phoenix, el problema con los villanos es aún más grande.

Su desarrollo es inexistente; parece que la producción sabía que no habría más películas y les dio flojera abordar una historia que no pasaría de ahí.

La amenaza es inexistente de principio a fin. Es más, parece que se trata de una pelea colegial en la que ambos bandos tienen mucho coraje atorado y se pelean para después reconciliarse.

Poca acción |

Aunque los últimos 25 minutos tienen una buena dosis de acción y hay momentos realmente asombrosos, el resto de la cinta no tiene nada.

¿Odiaste los trailers? Bueno, pues el producto final es aún más pobre. Prácticamente no hay peleas y todo se reduce a un drama en el que todos opinan de forma diferente.

Repito, el 75% de la batalla final es asombroso y es lo que hace que el boleto del cine valga la pena. Una verdadera lastima pues al final, es una franquicia muy querida.

Conclusión |

X-Men: Dark Phoenix es mala a secas. Tiene momentos interesantes como la batalla final y el papel de Evan Peters; pero al final, pueden más las malas decisiones de dirección.

Sin ser espectaculares, los efectos especiales son buenos -a secas- por lo que visualmente llama la atención a ratos.

Uno de los pecados mayúsculos es el desperdicio de talento. Evan Peters y Michael Fassbender han demostrado ser parte del ADN de X-Men y sus actuaciones simplemente son limitadas.

Si eres fan de X-Men o ya viste todas las películas de la franquicia, adelante, es la despedida. Si el cine de superhéroes no es tu fuerte, pasa sin ver.

X-Men: Dark Phoenix
Imagen: Coolture

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Víctor García es fan de los videojuegos, la música triste,
la ciencia ficción y Los Simpson. Es fiel defensor del
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