Reseña: La Boda de mi Mejor Amigo (2019)

¿Era necesario un remake?

Por: Redacción

13 febrero 2019

La Boda de mi Mejor Amigo es una de las comedias románticas más aclamadas de las últimas décadas. Con Julia Roberts como protagonista y acompañada de una legendaria banda sonora, la película mantiene cientos de miles de fans y sí, aún pasa mucho en televisión.

Probablemente era obvio que con el tiempo aparecía un remake mexicano de este clásico. Sobretodo porque la tendencia en México es hacer comedias románticas.

Para esto, Celso García reunió a Ana Serradilla, Carlos Ferro, Natasha Dupeyrón y Miguel Ángel Silvestre.

La Boda de mi Mejor Amigo forzosamente mexicana |

Probablemente el mayor pecado de esta adaptación es el intento de tropicalizar hasta el último detalles.

Ambientada en Guadalajara -y algunas escenas en CDMX-, tenemos a la hija del dueño de las Chivas de Guadalajara, el novio que cubre partidos del Club Pachuca y la crítica de comida que prueba platos internacionales y los califica con términos mexicanos.

El lenguaje de la película también se nota forzado para ser muy mexicano y hasta la clásica escena de la noche de fiesta en bares y cantina está presente. Es más, si se mira desde un punto muy quisquilloso, la cinta estereotipa muchas cosas.

Una media hora que se siente eterna |

Sin ser un completo desastre, la película tiene una terrible media hora de arranque. Si logras permanecer 30 minutos en tu asiento, lo has logrado. El resto del viaje es mucho más digerible y en momentos divertido y entretenido.

El héroe, Miguel Ángel Silvestre |

Uno de los motivos clave para que la película se componga sobre la marcha es la relevancia que el papel de Miguel Ángel Silvestre tiene. Desde su llegada a Guadalajara todo mejora, el alma vuelve al cuerpo y las risas empiezan a aparecer.

Sin su presencia, la cinta hubiera sido el caos que muchos anticipaban.

La terrible selección musical |

Pensar en La Boda de mi Mejor Amigo es pensar en ‘I Say a Little Prayer’. Una asociación que pasa y pasará de generación en generación.

El reto para la versión mexicana era enorme y lamentablemente, no fue superado. No te decimos qué canción se usó en su lugar para evitar spoilers, pero seguro habrá decepción en tu rostro.

Esto no quiere decir que la escena sea mala. Es entretenida y cuando superas el hecho de que la canción elegida deja a desear, disfrutas de todo en conjunto. La versión semi-acústica, el derroche de amor entre las parejas presentes y lo tiernos que se ven los viejito al cantar.

De hecho, lo único extraño en esta escena es que no se grabara en La Casa de Toño. Ya sabes, por el esfuerzo de hacer que todo en esta cinta sea mexicano.

El otro par de canciones principales son terribles y una de ellas ya esta bastante quemada en el cine mexicano. De hecho, lo único que se salva es la interpretación de Torreblanca.

El poderoso final que sí te gustará |

Tras momentos bajos, altos y más bajos, la cinta tiene un gran cierre. Obviamente esto se debe a que la versión mexicana toma todos los elementos de la versión original. Es decir, el final de la cinta original es tan poderoso que no podía ser mal adaptado.

¿Vale la pena? |

Como te habrás imaginado, la cinta está lejos de ser increíble. Aún así, no es terrible y se antoja bastante para un fin de semana tan romántico como el de su estreno.

Eso sí, después de verla, jamás se te antojará repetir la experiencia y preferirás la versión de Julia Roberts.

Imagen: YouTube - Cinépolis

Te puede interesar:

Reseña: Bohemian Rhapsody

Reseña: Mirreyes Vs. Godínez